
LA CNT EN LA TRANSICIÓN: UNA RAIZ PROFUNDA
Alfredo González Martínez
Juan Pablo Calero Delso
Es un lugar común, incluso en la historiografía más progresista, identificar al Partido Comunista de España como el protagonista de la lucha antifranquista, otorgándole un papel tan destacado que, en ocasiones, parece convertir aquel combate democrático coral en un sencillo monólogo. Esta falsa sinonimia llega al descaro en el caso de la lucha guerrillera, popularmente conocida como el maquis, que se prolongó hasta los primeros años sesenta, a pesar de que el PCE la abandonó antes de que acabase la década de los cuarenta. Por otro lado, las necesidades políticas de la Segunda Restauración, han forzado la búsqueda desesperada de cualquier leve rastro del enfrentamiento con la dictadura de los tantas veces complacientes núcleos monárquicos o han magnificado la débil oposición del socialismo democrático al régimen del general Francisco Franco.
Sin embargo, un espeso manto de silencio ha caído sobre el activismo clandestino del movimiento libertario español al que se tragó la tierra en los años posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial. ¿Fue capaz el franquismo de aplastar al potente movimiento libertario, que llevaba décadas sufriendo sin desmayo una persecución tan dura como tenaz? ¿Se mantuvo España al margen del rejuvenecido espíritu anarquista, redescubierto bajo los adoquines parisinos en la primavera de 1968? ¿Fue tan casual como espontáneo el resurgir de la acracia a partir del año 1975?
Es difícil contestar afirmativamente a todas estas preguntas, y sin embargo parece haber un acuerdo unánime entre los historiadores para reconocer la importancia de la CNT en el periodo de la Segunda República y la Guerra Civil, expresada en el Congreso confederal celebrado en Zaragoza en mayo de 1936, y el inesperado resurgimiento del movimiento libertario durante la transición, puesto de manifiesto en los actos convocados en San Sebastián de los Reyes y Montjuich cuarenta años después, mientras se obvia con descaro la actividad de oposición anarquista al franquismo.
La razón de este olvido es consecuencia obligada de la costumbre de investigar al movimiento anarquista hispano usando los medios y los métodos empleados
tradicionalmente para el estudio de la historia política y social, buceando en archivos oficiales y privados en busca de documentos orgánicos, listas de afiliados y comités o actas de comicios formales. Pero, como esperamos demostrar, no se puede conocer y estudiar a la CNT sin considerar su propia personalidad y sin tener en cuenta su ideología, ejercicio imprescindible en una organización que hace bandera de la coherencia entre principios y fines.
1. La postguerra1
El trágico final de la Guerra Civil, en abril de 1939, fue especialmente doloroso para los militantes anarcosindicalistas, que sufrieron tanto la derrota militar como la destrucción del proceso revolucionario que con tanto entusiasmo habían puesto en pie, en muchas ocasiones en contra de sus ocasionales aliados republicanos, socialistas y comunistas. Por otra parte, desarraigados entre los desterrados, no siempre contaron con la calurosa acogida que algunos países ofrecieron a los que compartían ideas y proyectos con sus gobiernos, como ocurrió con la Unión Soviética para los comunistas.
Por todo ello, los militantes anarcosindicalistas españoles no tuvieron más estrategia que la caída inmediata del régimen franquista, por la que combatieron con una urgencia que a veces fue causa de errores y precipitaciones. Además, sacrificando sus más íntimas convicciones, en muchas ocasiones renunciaron a la actividad sindical para combatir en la guerrilla con las armas en la mano o para colaborar con la acción política de todos aquellos que se oponían a la dictadura del general Franco.
En julio de 1936 la Confederación Nacional del Trabajo era la organización proletaria más numerosa del país. Durante los tres años de Guerra Civil, si bien vio muy mermadas sus filas por la represión sufrida en las zonas que ocupaba el ejército rebelde, también es cierto que de la mano del proceso revolucionario de las Colectivizaciones se alentó el crecimiento de la organización confederal en las zonas que permanecieron bajo control del gobierno republicano, permitiendo la implantación del movimiento libertario más allá de sus tradicionales zonas de influencia2.
Al finalizar la Guerra Civil, y a pesar de una feroz persecución que había diezmado sus filas y de la derrota que había condenado al exilio a muchos de sus
mejores afiliados, la CNT se reorganizó clandestinamente en el interior del país desde el primer momento. Los militantes anarcosindicalistas decidieron sostener un sindicato clandestino, por lo que lentamente reconstruyeron los sindicatos, regularizaron las cotizaciones, constituyeron los comités y coordinaron sus actividades. Como explica Ángel Herrerín, “Su labor se inició desde los mismos campos de concentración donde fueron ingresados los luchadores antifascistas, y su ritmo de reorganización sólo puede ser comparable a la velocidad con la que la policía franquista lograba desmantelar los diferentes órganos representativos confederales”3.
A partir de 1943, con las primeras derrotas de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, la actividad sindical de los militantes de la CNT se incrementó notablemente, ante la perspectiva de una próxima capitulación de Alemania y de sus aliados militares, que parecía anticipar un próximo final para la dictadura española. Además, en buena parte como reflejo de este nuevo contexto internacional, a mediados de la década de los años 40 fueron saliendo de las cárceles muchos de los militantes libertarios más activos y conscientes, reforzándose extraordinariamente la red sindical clandestina.
En el mes de julio de 1945 la CNT fue capaz de organizar en el pueblo madrileño de Carabaña un Pleno Nacional de Regionales, su máximo órgano de coordinación, al que asistieron delegados de Andalucía, Norte, Galicia, Centro, Levante, Cataluña y Aragón, que representaban a unos treinta mil afiliados. Allí se eligió un nuevo Comité Nacional, el octavo desde el final de la Guerra Civil, y se marcaron las líneas generales de la actuación de la central anarcosindicalista.
En los meses posteriores al Pleno de Carabaña, la CNT relanzó su actividad y reforzó sus filas, en unos momentos especialmente difíciles, cuando la simple cotización a un sindicato confederal todavía podía acarrear fuertes condenas de cárcel. Ángel Herrerín cifra en más de cincuenta mil el número de afiliados en 1947 y una cifra muy similar se mantuvo hasta el final de esa década.
La reorganización de los sindicatos confederales no tenía como finalidad la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera, a pesar de ser especialmente penosas, pues su principal objetivo era la caída de la dictadura. En un evidente ejercicio de posibilismo, que contrasta con su imagen de intransigencia
revolucionaria, la CNT participó en las conspiraciones políticas que se produjeron en ese período. Cabe destacar su intervención en la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas, un frente amplio en el que también colaboraban los monárquicos, que fue causa de una amarga ruptura del movimiento libertario.
Simultáneamente, numerosos militantes confederales desarrollaban una intensa actividad guerrillera. Huidos desde los primeros días de la Guerra Civil, refugiados en el monte que escapaban de la represión y miembros de la Resistencia antifascista, que tras su victoria en la Segunda Guerra Mundial volvieron a su país a continuar el combate, fueron muchos los cenetistas que lucharon en el maquis durante más de veinte años, una oposición armada muy pronto abandonada por socialistas y comunistas.
La travesía del desierto.
Al comenzar los años sesenta las organizaciones del movimiento libertario estaban diezmadas y agotadas. La represión, que con tanta crueldad se había ensañado con los militantes anarcosindicalistas, la acuciante falta de medios, en una organización que no tenía el apoyo de Estados afines o de poderosas alianzas internacionales, y el fracaso de la resistencia antifranquista, tanto en el plano político como en el militar, hicieron mella en el ánimo de los cenetistas. Frente al derrotismo de tantos afiliados, algunos militantes decidieron continuar su combate contra el régimen franquista sin perder de vista la realidad del país, por lo que decidieron cambiar de táctica: mantuvieron la lucha clandestina, pero no intentaron dotarse de una estructura sindical homogénea y centralizada. La represión obligó a la central anarcosindicalista a abandonar su tradicional organización interna, propia de un sindicato, y dotarse de un funcionamiento típicamente anarquista, como son los grupos de afinidad.
El grupo de afinidad es la organización básica y genuina del movimiento anarquista. Es un conjunto pequeño de militantes, normalmente entre cuatro y diez, que trabajan unidos y se conocen. En el grupo no se da la figura del “simple afiliado” o del simpatizante; los componentes de un grupo son todos militantes, y se mantienen dentro de su estructura mientras sigan siéndolo. El grupo de afinidad tiene una vaga inspiración en las sociedades conspirativas decimonónicas.
Cuando en 1864 se creó la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), Mijail Bakunin, el gran teórico del anarquismo, ya había fundado la Alianza para la Democracia Socialista (ADS), organización internacional conspirativa libertaria que muy pronto se integró en la AIT. Para Bakunin resultaban seguras y eficaces las agrupaciones secretas formadas por personas convencidas y de absoluta confianza, que en determinados momentos favorables pudieran ponerse a la cabeza de los acontecimientos, pero sólo para inspirar y esclarecer, pues la revolución sólo la hace el pueblo. Con este espíritu se había creado la ADS; su programa era en apariencia coincidente con el de la AIT y, de hecho, muchas secciones europeas de la Internacional estaban creadas y animadas por miembros de la ADS, como fue el caso de España.
Cuando las diferencias ideológicas hicieron imposible la convivencia en el seno de la AIT de los sectores anarquista y marxista, se produjo la ruptura de la Primera Internacional. Para entonces, la ADS, sin haberse disuelto de facto, estaba en gran medida diluida dentro de las distintas secciones de la Internacional obrera. En 1872 localidad suiza de Saint-Imier acogió el primer congreso de la nueva,Internacional libertaria. Se consumaba así la escisión en el movimiento obrero.
La represión de los distintos gobiernos contra las secciones internacionalistas libertarias hizo casi imposible que pudiesen desarrollar una actuación abierta, por lo que sus militantes volvieron a organizarse en núcleos secretos. Surgieron entonces los grupos de afinidad, con una clara diferencia de la práctica anterior: se constituyeron por afinidades personales, de ahí su nombre, y no por centros de trabajo o, necesariamente, de localidad de residencia. Los grupos, como ya dijimos, son pequeños y todos los miembros se conocen entre sí, de manera que la infiltración policial es poco menos que imposible. El inconveniente de esta afinidad es que cuando uno de sus miembros es detenido, si sucumbe a las torturas policiales, puede llegar a proporcionar mucha información. Los grupos de afinidad siempre cuentan a su alrededor con cierto número de simpatizantes, gente con una ideología afín pero que no desarrolla una militancia constante. Estos simpatizantes van a ser fundamentales para la realización de las tareas del grupo; por ejemplo, la publicación de un periódico es primordial en la acción de los grupos, y los simpatizantes ayudarán a su distribución.
Los principales objetivos de los grupos de afinidad son propagar la ideología anarquista, la agitación popular y la consiguiente organización de revueltas y motines, aparte de, en momentos de permisividad legal, la creación de centros culturales, sociedades obreras y todo aquello que suponga un paso adelante en la emancipación delas clases trabajadoras. Por otro lado, los grupos mantienen relaciones entre sí para extender su acción o, las más de las veces, para ejercer la solidaridad con los represaliados, organizar las fugas de sus presos, etc.
En España los grupos de afinidad surgieron a partir de 1874, con la ilegalización de la sección nacional de la Primera Internacional, y su número y actividad se incrementó a partir del año 1888, cuando los anarquistas hispanos decidieron disolver su organización sindical: la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE). Sin embargo, la coordinación de estos grupos de afinidad ácratas fue decisiva en la formación y sostenimiento de numerosas sociedades obreras, cuya convergencia daría como resultado la fundación en 1910 de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).
A partir de ese momento, el peso de la lucha social en España lo llevaron las diferentes federaciones y sindicatos de la CNT, si bien los grupos de afinidad anarquista no se disolvieron, pues siguieron desarrollando una intensa actividad social que no era estrictamente laboral, publicando periódicos y revistas y creando centros educativos, como los ateneos libertarios y las escuelas racionalistas. También tuvieron una coordinación estable de ámbito nacional que, desde el Congreso de Amsterdam de 1907, fue también internacional.
Por eso, cuando a partir de los años sesenta del siglo pasado, la organización del movimiento libertario había sido destrozada por la represión, y no tenía muchas posibilidades a corto plazo de crecimiento ni de estructuración, con la mayoría de la militancia veterana sin posibilidades de incidencia en el medio obrero, resurgió la necesidad de organizarse de nuevo en pequeños grupos de afinidad con el doble fin de mantener mínimamente la estructura orgánica y ser más impermeables a la infiltración policial. Se crearon grupos en todas las localidades donde quedaban militantes. Las actividades de estos grupos iban desde el apoyo mutuo, tan necesario a la hora de encontrar trabajo o vivienda en la sociedad del momento, hasta la edición de propaganda. La organización obrera (CNT) y los grupos anarquistas (FAI) tuvieron trayectorias paralelas con constantes coincidencias, llegándose a la total fusión de ambas modalidades organizativas al final de la Guerra Civil, por lo que los nuevos grupos de afinidad representaban por igual a todas las formas orgánicas del movimiento libertario español.
En las áreas más castigadas por la represión franquista, como era el caso de las provincias en las que desde el primer momento había triunfado el golpe militar, la militancia libertaria fue masacrada con más intensidad que en otras zonas, por lo que
pocos militantes pudieron formar grupos. Salamanca, Vigo, Zamora, Valladolid, Santander o Palencia son ciudades en la que se mantuvieron grupos de afinidad con escasa actividad; se limitaban a reunirse periódicamente para comentar la situación política e intercambiar noticias, organizaban una comida para celebrar el Primero de Mayo y recibían la prensa libertaria editada en el exilio pero ni publicaban ni apenas difundían propaganda.
Según el testimonio de José Domínguez, anarquista de Carmona, hacia el año 1962 se celebró una reunión en la campiña sevillana de los militantes de Andalucía occidental que se encontraban en libertad. Se decidió dejar de hacer afiliaciones y mantener las mínimas relaciones orgánicas, de hecho, dejaron de actuar en nombre de la CNT y se constituyeron en grupos de afinidad. Prácticamente la única actividad que tuvieron en común fue el apoyo a los presos. Paradójicamente, tuvieron más relaciones con los viejos militantes andaluces emigrados a Cataluña y el País Vasco que con los que se quedaron en la región.
Muy similar era la situación en la regional de Levante, que englobaba a las provincias de Castellón, Valencia, Alicante y Murcia. En septiembre de 1965, la CNT del exilio emitió en Francia un informe sobre la situación del movimiento confederal en el interior de España en el que, entre otras cosas, señala que en la regional levantina “se venían manteniendo relaciones muy superficiales a causa de la psicología especial de la mayoría de los militantes, que sustentaban el criterio de que todo esfuerzo era inútil porque la solución vendría por sí misma. Mantenían la convicción de que era vano todo sacrificio, porque la CNT renacería espontáneamente en el instante en que la democratización irreversible del país se hiciera patente. Lo prudente, según ellos, era mantener en la reserva la militancia que nos queda para que en dicho momento sumaran todos los esfuerzos en la reconstrucción de las instituciones obreras”5.
La intención del informe era despistar a la policía franquista, que se sospechaba que acabaría conociendo este texto, sobre lo que de verdad estaba ocurriendo en Levante: se habían roto las relaciones orgánicas entre la militancia porque se había optado por organizarse en grupos de afinidad. Era una región con fuerte implantación de la CNT, con sindicatos en cerca del cincuenta por ciento de los pueblos y, por supuesto, en todas las capitales de provincia. La reorganización en grupos de afinidad permitió,una vez muerto Franco, la inmediata creación de sindicatos de la CNT en muchísimos pueblos, sobre todo en las provincias de Castellón y Valencia.
En el área metropolitana de Barcelona la militancia confederal se vio reforzada por la emigración andaluza, pero los recién llegados no tenían posibilidades reales de actuación sindical, pues se trataba de militantes conocidos por la policía, que vigilaba de cerca sus pasos, por lo que debieron juntarse en grupos de afinidad atendiendo a sus localidades de procedencia. No tuvieron mucha relación con los compañeros catalanes, cuyos sindicatos clandestinos estaban atravesando malos momentos en cuanto a afiliación; pronto imitaron el ejemplo de las demás regiones y se constituyeron grupos de afinidad en toda Cataluña. La cercanía de la frontera permitió que las relaciones con los exiliados siguieran siendo fluidas; además, la casi inexistente relación de estos grupos entre sí hizo disminuir mucho el número de detenciones.
En Asturias, Rioja y País Vasco también la militancia creó grupos de afinidad. Algunos de ellos estuvieron implicados en el proceso de creación de Comisiones Obreras (CC.OO.), aunque muy pronto abandonaron esta organización, ante su creciente burocratización y el dirigismo ejercido por el Partido Comunista. En Extremadura y en Castilla la Nueva (Talavera, Cuenca, Puertollano, Guadalajara) se mantuvieron algunos grupos que, aunque en modo alguno se insertaron en las nuevas luchas sociales, sirvieron de referencia para toda una generación que buscaba una alternativa diferente a la que ofrecían las organizaciones marxistas y las cristianas.
En Madrid se creó el Grupo Anselmo Lorenzo, que nació con la idea de ser el germen de la reconstrucción de la CNT cuando las circunstancias lo permitiesen; de momento se dedicaron a estudiar la situación socio-laboral, editando algunos interesantes documentos, entre los que cabe destacar Problemas presentes y futuros del Sindicalismo Revolucionario en España, editado en 1969, y Cuestiones del sindicalismo: La Ley Sindical y las elecciones sindicales, que vio la luz en 1971. Simultáneamente, se mantuvieron otros muchos grupos de afinidad en la capital española. Uno de ellos, fue constituido por militantes que llevaban pocos meses en libertad tras soportar largas condenas, entre 15 y 20 años, y que volvieron a ser rápidamente detenidos, aunque no arrastraron a nadie más en su caída. Su proceso fue el primero del recién creado Tribunal de Orden Público y todos los encausados eran veteranos de los comités clandestinos de la CNT: Lázaro Arjona, Miguel Flores, Fidel Gorrón, Juan Martínez, Emiliano Mier...
Así pues, aparentemente desmantelada la CNT, el movimiento libertario siguió vivo y activo durante los últimos años del franquismo gracias a los numerosos grupos de afinidad que se extendían por toda la geografía nacional. El fenómeno del cincopuntismo es la mejor prueba no sólo de la pujanza del nuevo movimiento obrero, básicamente articulado en torno a las Comisiones Obreras, sino también de la fuerza de un movimiento libertario al que desde el poder aún se le consideraba con fuerza para modificar el panorama sindical español del momento.
Desde el sindicalismo vertical franquista se tentó a un puñado de viejos militantes cenetistas de prestigio a los que se les ofreció la posibilidad de influir en la Confederación Nacional de Sindicatos (CNS), la central sindical del régimen, integrándose en el seno de unos renovados sindicatos6. La burda maniobra no tenía más objetivo que utilizar el prestigio de la CNT para combatir al nuevo sindicalismo animado por las jóvenes generaciones obreras que estaba poniendo en jaque el modelo franquista de relaciones laborales7. El señuelo era un sindicalismo políticamente neutro y el anticomunismo heredero de los sucesos del mes de mayo de 1937, pero sólo unos pocos afiliados picaron el anzuelo: Lorenzo Iñigo, Francisco Royano, Saturnino Carot, Sebastián Clavo, Florian Calle, Ramón Álvarez.... En el verano de 1965 firmaron unos acuerdos con los representantes de la CNS que fueron desautorizados por la práctica totalidad de la militancia anarcosindicalista, tanto del interior como del exilio8.
Fracasado su desembarco en el sindicalismo vertical franquista, al ponerse en evidencia su falta de representatividad, aislados del conjunto del movimiento libertario y desbordados por los acontecimientos nacionales, los cincopuntistas continuaron a pesar de todo con sus actividades y mantuvieron una cierta coordinación entre sus dispersos y escasos seguidores. En los últimos meses del franquismo fueron de nuevo utilizados por el entonces gobernador civil de Barcelona, Rodolfo Martín Villa, y el Delegado Provincial de la CNS en la capital catalana, José María Socias Humbert, cosechando un fracaso similar9.
Pero la prolongada represión franquista no sólo forzó a los grupos clandestinos de la CNT a enmascarar su actividad, impidiéndoles dotarse de una estructura sindical centralizada, también dificultó el ingreso en la organización confederal de las nuevas generaciones anarquistas. Muchos jóvenes fueron conmovidos por la experiencia libertaria vivida en París en mayo de 1968, cuyos ecos llegaron a una España que estaba viviendo un proceso de creciente radicalización política. Aislados e inconexos, estos jóvenes formaron nuevos núcleos disgregados de la red libertaria clandestina.
En algunos de ellos militaban antiguos afiliados cenetistas. Era el caso de una corriente que fue denominada “humanista” que tenía como principal polo de atracción a Félix Carrasquer, un destacado dirigente anarcosindicalista que había sido miembro del Comité Nacional de la CNT desmantelado en el mes de noviembre de 1947, a pesar de que era ciego y precisaba de la compañía de un lazarillo. En esta corriente se incluían los llamados Grupos de Solidaridad, que estaban presentes en Madrid, Barcelona y, sobre todo, Valencia. Uno de sus militantes más destacados era el madrileño Carlos Ramos, que jugó un importante papel en el proceso escisionista de la CNT.
Incluso en ámbitos tradicionalmente alejados de la ideología anarquista se fueron formando grupos con una ideología más o menos vagamente anarcosindicalista. El proyecto de renovación experimentado por la Iglesia Católica a partir del Concilio Vaticano II hizo posible la apertura política hacia la izquierda de los sectores confesionales con más inquietudes sociales, encorsetados hasta ese momento por la llamada Doctrina Social de la Iglesia. Mucho se debatió, desde una y otra orilla, sobre la confluencia de cristianos y marxistas, pero muy poco se conoce sobre las relaciones entre anarquismo y cristianismo10.
El mejor representante de esta corriente de opinión que pretendía conjugar la ideología libertaria con la espiritualidad cristiana fue Carlos Díaz, un joven profesor de Filosofía, que publicó en esos años numerosos artículos sobre anarquismo11. Pero no fue el único, otros autores como Heleno Saña, que había nacido en el seno de una familia de tradición cenetista, también ofrecían una visión mística del anarquismo12. En torno a estas ideas se fue formando una pléyade de grupos anarquistas cohesionados por el “elemento cristiano, utilizando categorías, esquemas, estrategias de indudable corte marxista, encubiertos por lenguaje libertario como simple imagen epidérmica, superficial y formal”13.
Uno de estos grupos cristianos atraídos por la ideología libertaria que se mostraban más activos animaba en Bilbao y Madrid la editorial ZYX. Mantuvieron contactos frecuentes con algunos destacados militantes anarcosindicalistas, como Juan Gómez Casas, y en los últimos años del franquismo editaron varios libros sobre temática anarquista, entre los que merece la pena destacar una breve biografía de Mijail Bakunin publicada en 1966 y firmada por Carlos López Cortezo. A pesar de que sostienen que “en los últimos 60 años los cristianos han editado más publicaciones libertarias que todos los grupos anarquistas juntos”14, las sucesivas ediciones de ZYX, lejos de revelar la sintonía entre anarquistas y cristianos, mostraban la permisividad del régimen franquista para con la Iglesia Católica, auténtico poder fáctico bajo cuyo paraguas se refugió el colectivo que animaba este proyecto editorial para publicar obras que nunca hubiesen podido salir a la calle si hubiesen sido escritas, impresas o distribuidas por militantes anarquistas.
EL grupo de ZYX no fue el único. Del seno de Vanguardia Obrera Social y Vanguardia Obrera Juvenil, las organizaciones del catolicismo social impulsadas por los jesuitas, nació en 1962 una nueva organización denominada Acción Sindical de Trabajadores que, en 1970, decidió “convertirse en una organización política del proletariado [lo que exigía] adoptar la ideología científica que es el marxismo-leninismo, y elaborar una Línea Política que, ajustada a las condiciones concretas, sea guía para dirigir y organizar la lucha de clases del proletariado”, propuesta que no fue asumida por “los anarco-sindicalistas (empeñados en anclar el desarrollo de la conciencia de clase no más allá de la lucha económica) y los políticos pequeño-burgueses trosquistas (empeñados en imponer sus propios prejuicios ideológicos reaccionarios a la clase obrera) [que] formarían un bloque para que la Organización Revolucionaria de Trabajadores se cerrara el paso a su conversión en organización marxista-leninista. No conseguirán sus propósitos y a mediados de 1971 se separarán de la Organización. Ésta, salvado este obstáculo, emprende una marcha ininterrumpida hacia el marxismo-leninismo”15. Purgados estos grupos despectivamente calificados como anarcosindicalistas, presentes hasta entonces en el seno de la AST, la mayoría de sus afiliados adoptó las posiciones más intransigentes del marxismo, en la línea de Josif Stalin y Mao Zedong.
Al margen de cualquier otra asociación o tendencia, a partir de los primeros años de la década de los 70 fueron surgiendo al calor de las cada día más numerosas luchas obreras una serie de grupos de fábrica o taller con una marcada ideología libertaria que se mostraban bastante cohesionados, aunque carecían de cualquier estructura organizativa. Se denominaban Grupos Autónomos y llegaron a tener cierta fuerza en algunos ámbitos, como por ejemplo en las empresas metalúrgicas del cinturón industrial de Madrid. Arribaron al anarquismo de forma autodidacta, sin ningún contacto con los militantes veteranos, y su proceso de maduración ideológica fue fruto de su particular experiencia cotidiana en las luchas obreras, por lo que estos grupos se caracterizaron por su fuerte crítica a las formas burocráticas y reformistas de Comisiones Obreras y de los partidos marxistas, especialmente del PCE.
En los últimos años del franquismo la Universidad se convirtió en la punta de lanza de la agitación opositora y en un ámbito abierto para el ejercicio de las libertades públicas. Por eso mismo, con mayor fuerza si cabe que en el mundo laboral, los planteamientos libertarios empezaron a cuajar entre los estudiantes, en buena parte bajo la influencia directa de la revuelta del mayo del 68 parisino. En numerosas localidades de todo el país se crearon espontáneamente grupos de afinidad de jóvenes anarquistas, tanto en Institutos y Universidades, como veremos más adelante que ocurrió en Zaragoza, como en los barrios, como sucedió en Madrid, donde incluso llegaron a estructurarse territorialmente en la llamada Federación Anarquista de Barrios (FAB), un ámbito de actividad política por entonces animado por las Asociaciones de Vecinos.
La reconstrucción
Aunque fuese lentamente, a partir de 1973 todos estos grupos comenzaron a coordinarse para reconstruir las estructuras sindicales de la CNT cuando llegase el esperado colapso del régimen franquista, que a esas alturas todos veían inminente. Así por ejemplo, en Madrid los Grupos Autónomos empezaron a tomar contacto con los veteranos; el Grupo Anselmo Lorenzo tuvo un papel esencial en este acercamiento.
15 Editorial de En Lucha, 28 de abril de 1974.
16 Ver los dos tomos del Colectivo Estatal Autonomía Obrera, Luchas autónomas en la Transición democrática. Editorial Zero, Madrid, 1977.
Según los testimonios de Leandro Quevedo y Vicente Díaz, en octubre de 1975, cuando tan sólo faltaba un mes para la muerte del general Franco, se aprovechó el entierro en Madrid de la madre de Vicente Díaz, una antigua y conocida militante libertaria, para hacer una asamblea de militantes anarcosindicalistas en el propio cementerio, libre de cualquier presencia policial, que puede considerarse el pistoletazo de salida de la reconstrucción de la CNT; allí mismo se decidió disolver los grupos de afinidad y volver a estructurarse por sindicatos de oficio. Al sepelio asistieron militantes cenetistas de otras ciudades que, a la vuelta a sus lugares de residencia, plantearon hacer lo mismo a sus respectivos grupos. Como reconoce uno de los protagonistas, “la militancia veterana, dispersa prácticamente tras el apagón de los años cincuenta debido a la enorme represión realizada por el franquismo sobre la organización confederal, empieza a reagruparse”17.
A partir de la muerte del dictador, la reconstrucción de la Confederación Nacional del Trabajo se aceleró. En diciembre de 1975 se celebró en Madrid una asamblea, a la que asistieron más de doscientas personas, en la que se decidió reconstruir la organización anarcosindicalista y se nombró un nuevo Comité Regional de Centro que, provisionalmente, funcionaría como Comité Nacional hasta que pudiese celebrarse un Pleno Nacional de Regionales.
En muy poco tiempo se restablecieron las relaciones con todos los grupos de afinidad que, repartidos por toda la geografía nacional, se habían mantenido más o menos activos en los últimos años, aunque mientras tanto habían muerto bastantes de los veteranos militantes libertarios. Los grupos de afinidad, nacidos para evitar la represión policial, se convirtieron automáticamente en Sindicatos de Ramo o de Oficios Varios. En enero de 1976 se celebró un Pleno Nacional de Regionales de la CNT, en el que se dio por reconstruida la Confederación y, entre otras cosas, se expuso que “convencidos los trabajadores de que debemos luchar en sindicatos libres e independientes de los partidos, como único medio para alcanzar la verdadera revolución social, proponemos:
-la solidaridad y respeto absoluto del hombre;
-la participación directa en la actuación y en la lucha;
-rechazo del liderismo y de la burocracia en los sindicatos;
17 Juan Gómez Casas, El relanzamiento de la CNT. 1975-1979. Editorial CNT, Madrid, 1984.
-independencia económica de los sindicatos respecto de cualquier partido o Estado;
-derecho a la objeción de conciencia;
-abolición de la pena de muerte y métodos represivos;
-eliminación del paro obrero y nivelación de sueldos con respecto al nivel de vida;
-abolición de la duplicidad de empleos fijos y eventuales, así como del trabajo a destajo, primas y horas extras;
-una educación racional e integral sin discriminación alguna.
La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) considera que la presión revolucionaria de las conquistas reivindicativas de la clase obrera en rebeldía contra los sistemas de explotación y opresión, debe manifestarse permanentemente con una dinámica de lucha creciente, cada vez más radical, apoyándose siempre en la clase trabajadora, promoviendo su concurso y acción directa”.
Al mes siguiente, en la ciudad de Barcelona, cuna de la CNT, se reunieron más de seiscientos militantes que eligieron un Comité Regional de Cataluña, y encuentros similares se celebraron en Asturias, Andalucía o Valencia. En los tres meses posteriores a la muerte del general Franco, el proceso de reconstrucción de los sindicatos confederales y la coordinación entre los diferentes núcleos locales para vertebrar de nuevo toda la estructura orgánica cenetista, era ya una realidad indiscutible. Al final de esta etapa, salieron a la luz incluso los grupos de afinidad que se habían ido constituyendo en las décadas precedentes en muchas pequeñas ciudades de provincias, como Cuenca o Guadalajara, permitiendo un rápido resurgir de la CNT.
La ciudad de Zaragoza, uno de los bastiones anarcosindicalistas antes de la Guerra Civil, nos ofrece un caso paradigmático de la reconstrucción de la organización confederal. En los primeros meses de 1975 “un grupo no pequeño, pero tampoco numeroso, de compañeros libertarios” se reunieron clandestinamente en la denominada I Asamblea Anarquista de Zaragoza, con el objetivo de “clarificarnos y preparar las bases que condugese (sic) a una reaparición real de los libertarios y de sus alternativas”18. La vieja militancia confederal había sido duramente reprimida a lo largo del franquismo, por lo que esta reconstrucción descansaba principalmente sobre los jóvenes militantes ácratas organizados en diferentes ámbitos, entre los que destacaban
Acción Libertaria, junio de 1976.
los Grupos Autónomos formados por estudiantes de la Universidad de Zaragoza, que llegaron a editar su propio boletín, Prohibido prohibir, desde finales de 1974 hasta la primavera de 1975. Nació de esta Asamblea la decisión de los diversos grupos e individualidades asistentes de realizar una acción mancomunada tanto en el plano de formación teórica como de actividad propagandística. Se dedicó especial atención a la presencia anarquista en las luchas de la clase obrera de Zaragoza, fuesen de ámbito empresarial (Gaysa, Montañés o Vicente Garcés) o sectorial (Metal y Construcción).
Con la experiencia adquirida y a la vista de las nuevas posibilidades surgidas tras la muerte del general Franco, se convocó en la primavera de 1976 la II Asamblea Anarquista de Zaragoza, en la que se tomó la decisión de reconstruir la Federación Regional del Valle del Ebro de la CNT: se asumía que “es evidente que el movimiento antiautoritario de Zaragoza y región han dado un paso de cuyas implicaciones somos todos conscientes”19. En el mes de junio de 1976 veía la luz el número 6 de la publicación Acción Libertaria, que ya reclamaba desde la cabecera su nueva condición de portavoz de esta reconstruida Federación Regional. En su número 10, publicado en el mes de septiembre de ese mismo año, se informaba de la celebración de un Pleno de la Federación Local de Zaragoza de la CNT a la que habían asistido más de dos centenares de afiliados; con razón pudo escribirse en las calles de la capital aragonesa aquella célebre pintada: “Animo abuelos, que ya volvemos”.
Como vemos, tanto los grupos de afinidad anarcosindicalistas, formados por los veteranos militantes cenetistas, como los nuevos grupos de diferentes tendencias y procedencias, nutridos sobre todo por jóvenes ácratas, convergieron en la CNT a lo largo de esos primeros meses de 1976; prácticamente nadie quedó excluido de este proceso. Por ejemplo, en Madrid, la FAB se debatía entre continuar como agrupación específicamente anarquista, siguiendo el modelo de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), o disolverse en la estructura de la naciente CNT o entrar en Comisiones Obreras para hacerlas avanzar hacia planteamientos libertarios. Finalmente, aconsejados por el Grupo Anselmo Lorenzo, decidieron ingresar en la CNT y disolver la FAB. En esa misma asamblea se creó el Movimiento Autogestionario de Barrios para incidir en el ámbito ciudadano, pero este acuerdo nunca se llegó a hacer realidad porque el trabajo de reconstrucción cenetista acaparó todas las tareas militantes.
Acción Libertaria, junio de 1976.
El proceso de reconstrucción puede darse por definitivamente concluido el 25 de julio de 1976. con la celebración del segundo Pleno Nacional de Regionales después de la muerte del general Franco; a él asistieron delegaciones de Andalucía, Asturias, Cataluña, Centro, Euskadi y País Valenciano. Se eligió el primer Comité Nacional regular de la CNT, se acordó dotarse de un carnet confederal y se estableció una cotización mínima, además de aprobarse la publicación de un boletín informativo y de una revista que fuese el portavoz oficioso de la Confederación, aunque estos dos acuerdos nunca se llevaron a la práctica.
El 27 de marzo de 1977 se autorizó la celebración de un mitin de la CNT en la Plaza de Toros de San Sebastián de los Reyes que supuso la primera salida a la luz pública del movimiento libertario después de que ese mismo mes fuesen legalizadas las diferentes centrales sindicales, tras cuarenta años de forzosa clandestinidad. La masiva asistencia al acto de San Sebastián de los Reyes sorprendió a propios y extraños; nadie ni dentro ni fuera de la CNT esperaba que varias decenas de miles de personas acudiesen al llamamiento realizado por una antaño potente organización a la que muchos daban por muerta. El 2 de julio de ese mismo año, más de ciento cincuenta mil personas asistían a un mitin cenetista en Montjuich, mostrando la pujanza del movimiento libertario en Barcelona, la antigua Rosa de Fuego.
Detrás de estos éxitos se encontraba la fructífera reconstrucción de la central anarcosindicalista. En el mes de abril de 1977 se celebró una reunión Plenaria del Comité Nacional a la que asistieron las distintas Confederaciones Regionales que agrupaban a 176 Federaciones Locales: 50 en Andalucía, 42 en Cataluña, 30 en el País Valenciano, 13 en las provincias de Murcia y Albacete, 12 en Aragón y Rioja, 8 en la zona Centro, 7 en Euskadi, 4 en Cantabria y otras 4 en Extremadura, 3 en Galicia y el mismo número en Canarias, además de las existentes en Asturias y León que no ofrecieron datos concretos.
En el mes de septiembre de 1977 el proceso de Transición democrática parecía haber superado un punto de inflexión, después de la concesión de una amnistía casi total, de la legalización de casi todos los partidos políticos y sindicatos obreros y de la celebración de las primeras elecciones democráticas. En ese momento, la CNT tenía más de 50.000 afiliados organizados en 13 Confederaciones Regionales y más de 250 Federaciones Locales; solamente en Cataluña se hablaba de 8 Federaciones Comarcales y 70 Federaciones Locales, con más de 300 sindicatos formalmente constituidos y una cifra que se aproximaba a los 70.000 cotizantes. La reconstrucción de la Confederación Nacional del Trabajo era un éxito.
La escisión
Este importante crecimiento orgánico no pudo darse sin practicar una estrategia generosa de puertas abiertas que acogía por igual a todos los grupos e individualidades que se reclamaban a sí mismos como libertarios y que aseguraban identificarse con los postulados tradicionales de la CNT. A nadie se le excluyó en este proceso de reconstrucción anarcosindicalista, ni a ninguna de las tendencias en que se había dividido el exilio confederal, ni a los cincopuntistas que acudieron de nuevo a las filas cenetistas.
Junto a estos grupos, en la renacida Confederación Nacional del Trabajo se integraron colectivos muy heterogéneos: GOA, Autonomía Obrera, Liberación, Movimiento Comunista Libertario... Entre ellos merece la pena resaltar la entrada de núcleos marxistas heterodoxos, que buscaban en las raíces históricas del marxismo respuestas a la compleja situación que vivían los países de la órbita soviética, y que habían sido puestos de manifiesto por los acontecimientos de la llamada Primavera de Praga. Grupos partidarios de la formación de Consejos Obreros, popularmente llamados consejistas, seguidores de Rosa Luxemburgo, núcleos del resurgido Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) y otras distintas heterodoxias del marxismo nutrieron en un primer momento las filas de los sindicatos de la CNT.
Algunos de estos colectivos abandonaron muy pronto la organización confederal. Es el caso de la tendencia anarco-nacionalista presente en Euskadi, articulada en torno a la revista Askatasuna y encabezada por Mikel Orrantia, autor de un libro titulado Por una alternativa libertaria y global, que salieron de la CNT cuando vieron frustrado su proyecto de constituir una organización sindical específica para Euskadi que además debía ser reconocida como sección nacional por la AIT. Igual situación se dio en Cataluña con buena parte de los Grupos Autónomos, que abandonaron la CNT antes de 1979 para dar vida a una nueva organización sindical, los Colectivos Autónomos de Trabajadores, presentes en aquellos momentos en sectores laborales tan dispares como los astilleros gaditanos o los funcionarios de Cataluña.
Perdida la cultura tradicional libertaria, interrumpida la herencia histórica de la Primera Internacional y huérfana del necesario debate de decantación ideológica, la CNT decidió clarificar con calma y sosiego su situación convocando un Congreso, el quinto de los celebrados hasta esa fecha, que se realizó del 8 al 16 de diciembre de 1979 en Madrid, y más concretamente en su Casa de Campo, cuarenta y tres años después del anterior. Ya desde el período precongresual se habían empezado a decantar las diferentes tendencias que habían convergido en el sindicato.
En Barcelona fueron expulsados del Sindicato de la Construcción los miembros de los autodenominados Grupos de Afinidad Anarcosindicalista, que nada tenían que ver con los grupos de afinidad creados en los años 60, por su práctica sindical reformista y, sobre todo, por constituir una organización paralela dentro de la CNT. Al poco tiempo, cerca de ochenta militantes se van del Sindicato de Artes Gráficas de la misma ciudad. En Madrid se intentó desfederar al Sindicato de Enseñanza en solidaridad con los expulsados de Barcelona; no se consiguió y abandonaron el sindicato los diecisiete militantes que lo propugnaban.
Son los primeros escarceos del pulso que algunos sectores de la CNT echaron al conjunto de la organización confederal. Para ganar este pulso, y para ganar el Congreso, estos sectores van a coordinarse progresivamente hasta el punto de establecer una estructura propia en el seno de la CNT, paralela a la armazón sindical orgánica: de ahí su nombre de “paralelos”. El objetivo era controlar el mayor número de sindicatos para copar las delegaciones que asistieron al V Congreso Confederal e imponer sus propuestas al resto de corrientes y tendencias.
¿Quiénes nutrieron esta estructura “paralela”? Una compleja amalgama de sindicalistas cristianos, marxistas heterodoxos, posibilistas libertarios, los últimos cincopuntistas... que tenían en común la idea de que era imprescindible forzar un cambio en la estrategia sindical de la CNT para adecuarla a la política de pacto y reforma que ya estaba orientando la Transición democrática. El camino a seguir lo marcará la SAC, una central sindical minoritaria de Suecia que abandonó el anarcosindicalismo en los años cincuenta del siglo pasado.
Quedaban al margen los militantes de algunos partidos de la izquierda comunista, fundamentalmente trostkistas fieles a su táctica del “entrismo”, que buscaban en la CNT una cantera para su menguada militancia y un altavoz para sus propuestas. Por su radicalismo, en buena medida provocado por su empacho de teoría marxista, y por su escaso número, a pesar de considerarse a sí mismos el “partido de la clase obrera”, sus posibilidades de hacerse con el control de la CNT eran insignificantes pero su actividad cooperó para crear el clima de conspiración que ensombreció la convocatoria del V Congreso.
Los veteranos militantes anarcosindicalistas, que habían encabezado la reconstrucción cenetista desde sus grupos de afinidad, y los jóvenes que más se identificaban con el anarquismo clásico, se sabían mayoritarios en el seno de la organización confederal y formaron un bloque anarcosindicalista para impedir el anunciado cambio de rumbo de la CNT.
Para estos anarcosindicalistas no cabía duda de que “al surgimiento público de la CNT nos encontramos con la presencia de varios grupos de presión que de buen principio se infiltran en las estructuras orgánicas de la CNT”20. Por su parte, los “paralelos” acusaron a los militantes de la reconstruida Federación Anarquista Ibérica de actuar con autoritarismo ejerciendo un dominio dictatorial en el seno de los sindicatos cenetistas: al bloque anarcosindicalista le denominaban, con desprecio, “exilio-FAI”.
En este comicio se debatió sobre todo lo que concernía a la Confederación, volviendo a tratar asuntos que ya habían sido aprobados en comicios anteriores: parecía como si la CNT, emulando a Sísifo, empezara de cero otra vez. Se aprobó una ponencia sobre principios, tácticas y finalidades que concordaba en todo con los postulados tradicionales de la Confederación; una nueva normativa orgánica que era muy similar, en esencia, a la anterior; una resolución sobre el patrimonio histórico de la CNT y el patrimonio acumulado por la organización sindical franquista; una ponencia sobre
Trayectoria histórica del cincopuntismo, sus consecuencias, la traición, delación y colaboraciones.“para prensa, propaganda y formación; resoluciones sobre el paro y sobre los presos... Se fijaron las relaciones que la CNT había de tener con otras organizaciones, y se ratificó su adhesión a la AIT, la Internacional sindical reconstruida en 1922.
Pero el punto más conflictivo era el que se refería a la estrategia laboral y sindical. Aquí se produjeron los mayores choques entre los anarcosindicalistas y los “paralelos”. Finalmente, la moción aprobada por amplia mayoría en el Congreso estaba en consonancia con el sindicalismo revolucionario clásico defendido tradicionalmente por la CNT: se abogaba por la acción directa, se rechazaban los Comités de Empresa y la participación en las Elecciones Sindicales, así como se desaprobaban la existencia de liberados en los sindicatos y la percepción de subvenciones estatales.
Al conocerse los resultados de la votación, parte de las delegaciones asistentes abandonaron el Congreso con la intención de impugnar sus acuerdos alegando defectos de forma y presiones del grupo “exilio-FAI”. No dieron por válido el Congreso y consiguieron consumar una escisión al desfederar a los sindicatos que controlaban. Crearon una CNT “paralela” que tuvo su primer congreso al año siguiente, en la ciudad de Valencia, en el que establecieron una estrategia sindical completamente distinta a la que había sido aprobada en el V Congreso de la CNT: aceptaron subvenciones, se presentaron a las Elecciones Sindicales, los diferentes comités tenían poder de decisión y contaban con militantes profesionales o liberados, tanto en los Comités de Empresa como en la propia estructura confederal.
Conclusiones
La Confederación Nacional del Trabajo en particular, y el movimiento libertario en general, fueron derrotados en la Guerra Civil. Sin embargo este descalabro, lejos de desalentarles, dio alas a sus militantes para reemprender la lucha contra la dictadura desde las mismas cárceles. Fieles a la coherencia entre fines y medios que siempre ha caracterizado al anarquismo, se dedicaron con ahínco a la reconstrucción en la clandestinidad de los sindicatos confederales. En muy pocos años, habían conseguido poner en pie una sólida organización que acogía a más de cincuenta mil afiliados.
Esta renacida CNT tenía como primer objetivo la caída de la dictadura franquista y la recuperación de las libertades ciudadanas, y para alcanzar este propósito no dudó en adoptar todas las formas de lucha, desde la colaboración con fuerzas políticas que habían apoyado al general Franco durante la Guerra Civil, y que interesadamente habían evolucionado hacia posiciones democráticas, hasta el mantenimiento de una lucha guerrillera que se negaba a aceptar el final del conflicto bélico, sin olvidar una sorda acción sindical en campos, fábricas y talleres.
Al comenzar la década de los años 50, la represión había castigado con fuerza a las nutridas filas cenetistas por lo que se hizo imprescindible un cambio de estrategia en la lucha contra el régimen franquista. Por coherencia entre fines y medios y por fidelidad a la ideología libertaria que compartían, los militantes anarcosindicalistas rechazaron dotarse de unos cuadros conspirativos profesionales o dedicarse más intensamente a una lucha armada que algunos compañeros todavía ejercían.
Como ya había sucedido en épocas anteriores, los anarquistas españoles decidieron dejar de actuar en nombre de la CNT y abandonando la organización en sindicatos estructurarse a través de los grupos de afinidad ácratas. Aunque carecían de cualquier estructura centralizada, aunque muchos de estos núcleos estuviesen sometidos a una fuerte presión policial que les impedía ejercer un activismo social muy destacado y aunque no cejó la represión sobre los militantes libertarios, por todo el país fueron surgiendo numerosos grupos de afinidad.
Junto a ellos, se fueron incorporando a la corriente anarcosindicalista miembros de las jóvenes generaciones de estudiantes y trabajadores, algunos llegados desde el cristianismo militante postconciliar, otros desde el marxismo heterodoxo, éstos desde un práctica sindical que les alejaba de unas Comisiones Obreras cada vez más reformistas y burocráticas, aquéllos impactados por las propuestas revolucionarias del parisino Mayo de 1968. Sin contacto con los militantes cenetistas más conscientes y capaces, su visión del anarquismo no siempre se correspondía con la tradición ideológica ácrata.
Cuando la muerte del general Franco se vio próxima, toda esta amalgama de grupos fueron entrando en contacto, recomponiendo sus incipientes organizaciones y convergiendo en una renacida CNT. Pero, por su propio origen heterogéneo, este proceso de reconstrucción de la vieja confederación anarcosindicalista llevaba en su seno el germen de su destrucción; solamente el entusiasmo de los primeros años de la Transición permite explicar la alegría con que se vivió este fugaz espejismo unitario.
Desde que la CNT se vio confrontada con la realidad cotidiana del país, y sobre todo desde que tuvo que realizar la necesaria clarificación ideológica convocando su V Congreso Confederal, esta alianza provisional de grupos, corrientes y tendencias saltó por los aires. Aquellos militantes que se habían arrimado al anarcosindicalismo al calor de la reconstrucción de la antaño prestigiosa CNT, la abandonaron rápidamente cincopuntistas, cristianos, nacionalistas, marxistas heterodoxos... Fracasados sus intentos de controlar la estructura orgánica confederal por medio de un organización paralela y, por eso mismo, derrotados en el Congreso, tomaron su propio camino.
La CNT retomó sus esencias, pero pagando un alto precio: una dolorosa ruptura sindical, una sensible pérdida de militantes y una sensación de amargo desencanto.
FUENTES HEMEROGRAFICAS
Construcción, Sindicato de la Construcción de Madrid, nº 1: noviembre 1975
Acción libertaria, Regional de Aragón, nº 6: junio de 1976
La colmena obrera, Federación Local de Badalona, julio de 1976
Martillo, Sindicato del Metal de Barcelona, nº 1: agosto de 1976
Vibracions, Federación Comarcal del Alto Ampurdán, septiembre de 1976
CNT, Sindicato de la Construcción de Zaragoza, octubre de 1976
Catalunya, revista d´opinió confederal, nº 1: octubre de 1976
Acción directa, Federación Local de Mataró, nº 1: octubre de 1976
Andalucía libertaria, Regional de Andalucía, nº 1: octubre de 1976
Confederación, Regional Murcia-Albacete, nº 1: diciembre de 1976
Apoyo mutuo, Sindicato de Oficios Varios de Cuéllar, nº 1: diciembre de 1976
El escaparate libertario, Sindicato de Comercio de Madrid, nº 1: marzo de 1977
Tierra y libertad, Federación Anarquista Ibérica, Barcelona
CNT, Portavoz de la Confederación Nacional del Trabajo, Madrid
Solidaridad Obrera, Regional de Cataluña, Barcelona
Fragua Social, Regional del País Valenciano, Valencia
Bicicleta, Madrid y Valencia
Ajoblanco, Barcelona
miércoles, agosto 20, 2008
LA CNT EN LA TRANSICIÓN: UNA RAIZ PROFUNDA
jueves, agosto 14, 2008
ESTAMOS IDEOLOGIZADOS

Estamos asistiendo en los últimos tiempos a unas críticas, tanto de organizaciones o grupos ajenos a la confederación como desde la propia CNT contra las secciones de la AIT y contra la mayoría de los sindicatos de La CNT, a los que se les acusa de ser pequeños grupúsculos idelogizados y politizados, de no tener ninguna realidad social, de vivir de espaldas a la sociedad y a los trabajadores.
Muchos de estos ataques vienen de la CGT y otras organizaciones de las cuales algunas pertenecieron en su día a la AIT, las cuales han constituido un frente común para destruir a la AIT y de paso a la CNT, a este frente es al que se ha denominado internacional paralela y lo componen entre otras organizaciones: CGT de España, la SAC sueca, la CNT- Vignoles (Francia) y la IWW (USA).
Ellos que nos acusan de vivir ajenos a la realidad no dudan de inventar la realidad si es preciso para adaptarla a sus propósitos, pero la realidad es la que es, los que se trata en el fondo es de engañar, de manipular de confundir, de echar arena sobre los ojos de los demás para que no vean el engaño y la traición, se inventan datos, se inventan conflictos, todo en pro de conseguir la cuadratura del circulo, han llegado a la conclusión de que las ideologías estorban sobre todo la anarquista. Están por la conquista del poder dentro y fuera de la organización presenta como una novedad la anacrónica formula de conquistar el poder para cambiarlo desde dentro.
Abogan por un sindicalismo neutro sin ataduras ideológicas, critican a la CNT y a la AIT de ser pequeños grupúsculos ideológicos y políticos, si estamos idelogizados es porque tenemos una ideología, la anarquista, si estamos politizados es en el sentido de que luchamos por unas ideas de transformación social, una alternativa a la sociedad capitalista actual, por el comunismo libertario, pero no en el sentido de lucha por el poder ni de participar en las instituciones burguesas, parlamentos, ayuntamientos o comités de empresa, esto si que sería una lucha estéril que nos llevaría inevitablemente a la integración en el sistema. Los que tanto nos critican no solo han perdido la ideología sino también la vergüenza.
Quieren asociar la ideología anarquista al fanatismo,al dogmatismo y al estancamiento, se quiere hacer creer sutilmente que las ideologías son un lastre, un impedimento para el crecimiento, para que las masas de trabajadores acudan a los sindicatos.
Ahora de lo que se trata es de ser modernos, plurales, flexibles y heterodoxos para adaptase a los nuevos tiempos, para lo cual hay que sumar y unirse con quien haga falta, incluso con la CGT, hay que abrirse al exterior, perder el temor a contaminarse, esto nos dará la unión y la fuerza, y si es preciso prescindir de esos elementos anarquistas ortodoxos anclados en el pasado, incapaces de adaptase a los nuevos tiempos, hay que dejar a un lado las ideas, las utopías y los viejos sueños, ahora lo que se trata es de hacer es un sindicalismo de verdad adaptado a la nueva realidad social, para salir de la marginalidad y del ostracismo y adaptarse una sociedad flexible y cambiante.
La CGT ejemplo flagrante de adaptación a la realidad capitalista, de abandono y traición a todos los principios anarquistas y anarcosindicalistas, después de varias décadas de consumar su traición a la CNT y al anarcosindicalismo, ¿tal vez han conseguido atraer a las masas obreras y tener los locales empetados de trabajadores con cientos de miles de afilados? La respuesta es no, solo han conseguido ser el furgón de cola de los sindicatos institucionalizados, incapaces de competir con los sindicatos amarillos, con las grandes burocracias sindicales, CCOO - UGT, a los que intentan imitar y después de tanta adaptación a la realidad y de haberse quitado el corsé de las ideas ¿a donde han llegado? a nada, a tener estructuras burocráticas y jerarquizadas, a tener jefes y liberados, a afiliar cargos políticos, policías y carceleros y aceptar subvenciones del estado, al que en el fondo sirven o pertenecen. Después de todo tienen la desfachatez y la poca vergüenza de seguir utilizando la terminología y los símbolos anarcosindicalistas como disfraz, como algo folklórico de lo que aprovecharse para engañar a los trabajadores, y tienen el descaro de reclamar la historia y el patrimonio de la CNT de la que tanto han renegado y han traicionado, si existen todavía es porque al estado le interesa utilizarlos para generar confusión, como freno del anarcosindicalismo y de la CNT, que es la única organización que aún continua siendo verdaderamente anarcosindicalista.
Viva la CNT la AIT y el anarcosindicalismo.
miércoles, agosto 13, 2008
POR UNA AIT ANARCOSINDICALISTA

Defensa de la AIT y el anarcosindicalismo
Saturday, 10 de May de 2008
INFORME DEL SECRETARIADO AL 23 CONGRESO DE LA AIT EN MANCHESTER LOS DÍAS 8, 9 Y 10 DE DICIEMBRE DE 2006
En este periodo el Secretariado ha pedido a las Secciones y Amigos que nos envíen información “sobre organizaciones paralelas que utilicen las iniciales IWA-AIT”, documentando la confusión que están creando. El SP del Comité Regional de la CNT-AIT de Catalunya-Balears envió en 2005 una información contra la “CNT Joaquín Costa” y la USI-AIT en el pasado envió información sobre la “USI-Roma”. Además, se han enviado emails a la AIT-Minnesota para que no use “AIT” y cambiaron su nombre por el “Syndicalist Action Network”.
La Plenaria de Praga decidió que el Secretariado se coordinara con la USI-AIT contra la “USI-Roma” y con la CNT-AIT contra la “CNT Joaquín Costa”. Y con relación a la decisión del 22 Congreso sobre este tema “contra cualquier uso ilegal del nombre y acrónimos de la IWA/AIT”, la Plenaria ha mandatado al Secretariado para que continúe pidiendo opinión sobre como (y si) se puede poner en práctica la decisión, por ejemplo, de registrar el logo de la IWA-AIT.
El informe del Secretariado al 22 Congreso y la decisión del Congreso “Globalización e Internacional paralela” muestran la intensidad del trabajo llevado a cabo por aquellos que han elegido el reformismo “libertario”. De varias iniciativas, la SIL (Solidaridad Internacional Libertaria) fue fundada en Madrid entre el 30 de marzo y 1 de abril de 2001 durante el comienzo de la conferencia del a CGT “Anarquismo en el siglo XXI”. El objetivo fue, y es, unir todas las fuerzas libertarias en esta Red, Solidaridad Internacional Libertaria.
La CGT, SAC, Vignoles, SUD y varios sindicatos italianos también celebran los “Encuentros de Sindicalismo Alternativo”. La CGT española, la SUD francesa y suiza y el sindicato italiano UNICOBAS han discutido por tener estructuras permanentes, como la FESAL que es una federación europea de sindicalismo alternativo. La organización del sector de enseñanza, la FESAL-E fue fundada el 3 de mayo de 2002. Hemos adjuntado los estatutos de FESAL en la Circular 9/10/11 de 2005 y estos muestran claramente que FESAL no es un proyecto revolucionario.
La misma Circular muestra que el Congreso de la CGT en junio de 2005 en Valencia tomó la decisión de reforzar las relaciones con las organizaciones anarcosindicalistas y sindicalistas revolucionarias existentes etc. El Secretario Internacional de la CGT, Ángel Bosqued dijo en una entrevista con un periódico griego que ellos no iban a preguntar oficialmente (¿) a la AIT, ¡pero que la “decisión ciertamente pondrá en la agenda el asunto de la preparación de una nueva internacional”!.
Es muy importante tomar nota de que hoy no es solamente la SAC la que es el motor de las políticas “libertarias” reformistas a nivel internacional, es también la CGT y Vignoles. Estos iniciaron la red International Anarchosyndicalist Network (IAN) en diciembre de 2001. El artículo “Hacia una Red Anarcosindicalista Internacional” de enero de 2002, que previamente estaba en el sitio web de los Vignoles, decía lo siguiente:
“Paralelamente a los resultados de la cumbre de Bruselas, el viernes 14 de diciembre, tuvo lugar un encuentro internacional de confederaciones anarcosindicalistas revolucionarias y sindicalistas. Esta reunión continuó a las celebradas en Paris (mayo 2000), Goteborg (junio 2001) y San Francisco (junio 1999). Esta reunión de Bruselas significa, sin embargo, un paso importante. A petición del Secretariado Internacional de la CNT (Vignoles) se creó una Red Anarcosindicalista Internacional (IAN)”.
Según el artículo, la red se expandiría y consistiría al principio en las organizaciones presentes en Bruselas en diciembre de 2001: la IWW (USA), la SAC (Suecia), la CGT (España) y la CNT-Vignoles (Francia). Las organizaciones criticaban a la AIT y proponían proyectos y campañas, campamentos de verano y un sitio web común.
Las opiniones de los miembros de la CGT, Vignoles y SAC que participaron fueron, por ejemplo en el campamento de verano de 2002 en Maseube (Francia), que una nueva internacional era una buena idea que tenían en perspectiva pero que la mayoría pensaba que aún no había llegado el momento. La traducción de partes de un artículo de “Arbetaren”, que ha estado en el sitio Web de la AIT desde 2002 también muestra la cooperación de la SAC con la policía en Gotemburgo en 2001.
Las opiniones de los Vignoles están claramente expresadas en el artículo de su sitio web “IV – la CNT desde 1995 hasta hoy”. Dicen que apoyan los Principios de la AIT pero que dejaron de utilizar las iniciales “AIT” en 2001, ya que la AIT “solamente consta de Secciones dogmáticas y moribundas. Excepto los italianos (USI) y algunos sindicatos de la CNTE y la CNT-AIT de Francia, la AIT no tiene realidad en la escena internacional”. Por otro lado han fundado una red internacional dinámica con el renacimiento del internacionalismo Rojinegro.
Esta red, según el artículo, lleva a cabo luchas sindicalistas internacionales y las organizaciones CNT-Vignoles, SAC, CGTE y la FAU organizaron grandes secciones en las manifestaciones de Ámsterdam (1998), Colonia (1999), Paris en mayo de 2000, Gotemburgo (2001) y Sevilla (2002). Además de esto, se ha mencionado que la Conferencia de San Francisco (1999), Gotemburgo (2001) y Essen (2002) los vinculó a organizaciones de todos los continentes del mundo que están practicando el sindicalismo revolucionario.
La red considera obviamente la Conferencia I-99 de San Francisco y la I-02 de Essen como parte de su proceso, y ahora se planea otra Conferencia. Los Vignoles prometieron hacerse cargo del seguimiento de la I-02 y a principios de este año leímos que estaba programada para noviembre de 2006, algunas semanas antes del 23 Congreso de la AIT en diciembre. La última información que tenemos del boletín interno de la FAU es que los Vignoles dicen que habrá una conferencia que coordine ramas industriales en noviembre y que la Conferencia I-07 tendrá lugar, bien el Primero de mayo de 2007 en París, o el 1 de Noviembre de 2007.
Es importante recapitular los acontecimientos para ver los “tiempos”: la Conferencia I-99 de San Francisco fue organizada tras el 20 Congreso de la AIT que aceptó a la CNT-AIT y no a la “CNT-Vignoles” como Sección en Francia, y a la USI-AIT y no a la “USI-Roma” como Sección en Italia. Hubo duros debates, y la WSA y la FAU intentaron movilizarse para un referéndum en la AIT para cambiar las decisiones del 20 Congreso. Hoy sabemos que no consiguieron tener las 3 Secciones requeridas.
Los informes del Secretariado de la AIT de Granada a las Plenarias de la AIT y al 21 Congreso de la AIT en Granada en diciembre de 2000, cuentan muchas de las múltiples iniciativas y conferencias de la CGT, SAC y Vignoles desde 1997 hasta 2000. Y las fuertes críticas contra la FAU en el 21 Congreso de la AIT muestran que la situación no estaba menos infectada por las actividades paralelas y los contactos de la FAU.
A pesar de esta decisión del 21 Congreso y de que la Plenaria de la AIT de Manchester en enero de 2002 tomó una decisión contra la participación de la AIT en Essen, la FAU continuó con los preparativos para la Conferencia y envió cartas directamente a los sindicatos locales de las Secciones de la AIT. La Conferencia I-02 que inició la FAU fue organizada tras la mencionada Conferencia de Bruselas que formó la red IAN, y un par de meses antes del 9 Congreso de la CNTE en noviembre de 2002.
Además, para mostrar los “tiempos”, la SAC envió una carta a la AIT en diciembre de 2001, mencionando la decisión de su Congreso de 1998 diciendo que su Comité Internacional investigaría las diversas circunstancias relativas a un posible reingreso de la SAC en la AIT antes del próximo Congreso de la SAC” (en 2002). Sabíamos que llegaría una iniciativa de la SAC a la AIT ya que una petición “no oficial” de la SAC nos llegó en enero de 2001. Fue tras el 21 Congreso que eligió a la NSF y solo un par de días antes de que fuéramos elegidos miembros del Secretariado de la AIT por la NSF.
Al “no oficial” se le respondió que el Secretariado de la AIT no rompería la decisión de la AIT de no contactar con la SAC, pero que si tenían algo nuevo que decir, podían enviárnoslo y la información podía ser pasada a las Secciones. Y la respuesta decidida por la Plenaria de Manchester en enero de 2002 a la carta de la SAC, fue enviar a la SAC los Principios de la AIT y la última parte del informe del Secretariado a la Plenaria de Manchester titulado “Defensa de la AIT y el Anarcosindicalismo”.
Este informe, que está en el sitio web de la AIT, describe las actividades e iniciativas paralelas, y también con referencia al informe de la NSF, “El slalom gigante de la SAC”: mientras durante años iban construyendo estructuras paralelas a la AIT cada vez más fuertes, intentaban al mismo tiempo establecer ejes con las Secciones de la AIT y/o parte de las Secciones que ellos consideraban que eran “no ortodoxas” y “realistas” y desarrollándose en su dirección.
Esta última parte del informe del Secretariado al 23 Congreso de la AIT describe estas estructuras paralelas ¡y confirma que esta “doble” táctica se sigue hoy día. Esta vez no es solamente la SAC la que es el motor principal a nivel internacional, sino también la CGT y Vignoles - ¡y una nueva Conferencia Internacional llamada I-07 está en la agenda!
Finalmente mostramos un par de citas más para seguir ilustrando el tema, y la primera del Secretario Internacional de la CGT, Ángel Bosqued, en una entrevista en febrero de 2006 relativa a la “Comisión CGT Chiapas”.
“Internacionalista señala la vocación de fraternidad universal, no de pertenencia a una organización de mayor o menor ámbito territorial. Por otra parte, hoy por hoy, sólo la AIT podría tener un sentido como aglutinante del anarcosindicalismo mundial y sus anexos, pero la lamentable actuación de quienes la controlan impide que eso sea así”
Y en el sitio web de la “Fundación Pierre Bernard”, el miembro de los Vignoles Sébastien Baroux de la CNT-PTT dice en un comentario a la decisión del 13 Congreso de la USI en 2005 sobre la AIT:
“Las Secciones de la AIT comienzan a reaccionar contra el sectarismo anarquista que domina en el seno de esta internacional. Tras la exclusión burocrática de la CNT-F en 1996, una de las secciones más dinámicas y prometedoras, los varios ataques contra la FAU, la USI-AIT tienen el mérito de acercarse al problema real. Deshagámonos de los burócratas intelectuales que manejan la AIT, las secciones que militan en el terreno de la lucha de clases, lejos de la ciénaga intelectual, tienen que retomar el control de la Internacional Sindicalista Revolucionaria”.
Estas palabras muestran muy claramente su propio concepto sobre “anarcosindicalismo”. Cambiar el “liderazgo” y controlar la organización. Esto sería lo mejor para ellos, naturalmente, capturar la AIT a través de un nuevo “liderazgo” y un nuevo “Secretariado” que manipulara la AIT hacia su dirección, pero no es así como actúa una organización anarcosindicalista.
El fallo de los sindicatos reformistas tradicionales deja un “espacio abierto” que los sindicatos reformistas “libertarios” intentan llenar con “sindicalismo militante”, y utilizando el marco legal, sus estructuras y subvenciones. Integrarse significa “ser parte de un todo”, y si los sindicatos se integran y son “pragmáticos” por la razón de que de otra manera no es posible tener fuerza, entonces dicen al estado y a los capitalistas que dependen, por ejemplo, de las elecciones sindicales, las subvenciones, etc. para tener sindicatos que funcionen. ¡Es como comer queso en una trampa para ratones, obtienes “ventajas” inmediatas, pero en la práctica estás cazado!
Los capitalistas y el estado necesitan opositores predecibles dependientes del marco legal, sus estructuras y subvenciones. Todo con el objetivo de dirigir, controlar, reducir, dividir y eventualmente aplastar las organizaciones. La AIT rechaza integrar sus asociaciones libres en el sistema capitalista. Las acciones directas, la propaganda y la solidaridad de la AIT están basadas en nuestro propio esfuerzo, no en la colaboración de clase como, por ejemplo, las elecciones sindicales a comités de empresa. La independencia económica está asegurada mediante las cotizaciones de los miembros, no por los subsidios del estado. Federalismo significa que no tenemos que construir estructuras centralistas ni tener fondos gestionados por profesionales pagados del sindicalismo.
Los ataques capitalistas provienen de muchos campos, y la Asociación Internacional de los Trabajadores está luchando a nivel económico, social, cultural y antimilitarista. ¡La mejor manera de defender a la AIT y al anarcosindicalismo es mantener y acelerar nuestras movilizaciones por los conflictos y acciones urgentes, el trabajo antimilitarista, mediante nuestra propaganda, reforzando las Secciones y Amigos, celebrando Congresos, referéndums y Plenarias con decisiones claras y expandir la AIT a nuevos países y nuevas partes del mundo!.
La coherencia anarcosindicalista de la Internacional es esencial, como la lucha es también una lucha por un nuevo sistema. La meta de la AIT es sustituir el capitalismo y el estado por la federación libre de asociaciones libres de trabajadores -¡el comunismo libertario!.
Este periodo es de nuestro segundo y último periodo, ¡y os deseamos buena suerte en los preparativos para el 23 Congreso de la AIT!
¡VIVA LA AIT!
Oslo, 11 de septiembre de 2006
Con saludos anarcosindicalistas
el Secretariado de la AIT
jueves, agosto 07, 2008
LA INTERNACIONAL PARALELA

LA INTERNACIONAL PARALELA
Desde muchas instancias con nombre libertario, unas, generadoras de voces, otras, por ahora, puros altavoces de esas voces, en un arco que va desde la SAC de Suecia hasta la CGT de España, con sus organismos intermedios y en actos que van desde la I-98 (primera reunión internacional de organizaciones reformistas que se autodenominan libertarias), en el mes de junio en San Francisco, hasta la también internacional “Reunión Libertaria” de Madrid (marzo, 2001), se viene queriendo tejer una tela de araña que ponga cerco previo a la Asociación Internacional de los Trabajadores (A.I.T.), la primera de las Internacionales, creada en 1864, para su eventual asfixia o deglución posteriores. Se trata de la operación reformista más amplia y ambiciosa que jamás se haya visto por estos pagos. Su capciosa consigna es “unidad del movimiento libertario”, o sea, la gran trampa, la gran añagaza asistida de perifollos y maquillajes mediáticos, la gran patraña en forma de cortina de humo destinada a encubrir la disolución de los principios libertarios. Se trata, una vez más, de un esqueleto histórico que se repite: los que, por sus conveniencias políticas, hacen, en determinados momentos, bandera de la “unidad”, son siempre, precisamente, aquellos que, en su día, la rompieron. Así, la SAC, en 1957, con relación a la AIT; la CGT-España, en 1980 y en 1984, con relación a la CNT; la CNT-Vignoles (Francia), expulsada de la AIT en 1996, después de cuatro años de traiciones orgánicas a la Internacional; la USI-Roma, en 1995, con relación a la USI-AIT...Y la gran excusa para reclamar esa “unidad” es, justamente, la que no tuvieron en cuenta para destruirla: “el enemigo es otro, el capitalismo globalizador nos atenaza, venga, sal ya a la calle, no te pongas ni la chaqueta y no preguntes más...”. Hasta los menos avisados saben de qué va la cosa. Se trata de una vieja trampa sociológica consistente en disfrazar situaciones, que, por sus componentes de visceralidad, pongan, automáticamente, en movimiento el mecanismo psicológico cuya función es impedir, compulsivamente, toda acción consciente y deliberada. Estos peticionarios de la “unidad”, en virtud de “la urgente necesidad que nos acosa”, no pensaron -es el caso de la CGT- si esa necesidad no era urgente para la clase obrera española en 1980, cuando, presentándose como “puros sindicalistas” frente a lo que ellos llamaban CNT-FAI, bebían en los cuencos de las manos de Martín Villa, el ministro fascista de la UCD. ¿No era necesidad urgente el que se estuviera cociendo entonces la conspiración militar que estallaría, un año más tarde, en el 23-F? ¿Quién, en aquellos graves momentos, rompió la unidad de la CNT, debilitándola y privándola de una fuerza que, con urgencia, necesitaba para oponerse con éxito a la política antiobrera y procapitalista, que, por un decenio, se derivaría de los Pactos de la Moncloa? ¿Quién maniató, con ello, a la CNT que, entonces, era la única organización que podía impedirlo? ¿Quién se garantizó la cobertura y el favor de Martín Villa y congéneres, asegurándose, así, su piratería sin trabas en todas las oficinas de los IMACs, tras prometer suscribir las elecciones sindicales, que constituyeron el gran y mortal parto de aquella incalificable traición antiobrera? ¿No supuso todo ello el afianzamiento de una transición que, a las claras, representaba un continuismo del régimen fascista? (¿o acaso son tan torpes para no ver que estos lodos de hoy vinieron de aquellos polvos de ayer?). ¿Todo eso no eran razones suficientes y graves para mantener la unidad? Y, cuando los socialistas subieron al poder en su aventura de “más de lo mismo”, ¿no movieron los escisionistas, los“paralelos” (así llamados por su apandador mimetismo paralelizante de modelos originales), también entonces y muy rápidamente, los resortes oportunos para garantizarse el favor sin límites del Subsecretario de Trabajo Segismundo Crespo, a fin de continuar el expolio de la CNT y de seguir manteniéndola aherrojada y en el ostracismo? ¿De qué unidad nos hablan esos profesionales del reformismo? Está muy claro que de la CNT no les interesa ni las ideas ni la historia, como no sea para servirles de máscara. Sólo les interesan las letras, la C, la N y la T, los patrimonios y la confluencia de colores para explotarlos en Internet hasta el paroxismo, no como base de razonamiento (les está prohibido profundizar), sino como imagen para el espectáculo; no con la misión de ilustrar y clarificar, sino como instrumento de obnubilación de las mentes. ¡Unidad del movimiento libertario! ¿Qué es?, ¿un frente, una federación, una alianza, una coordinación?. ¿De quién, de quiénes? ¿Qué sería lo que haría libertaria a tal coyunda?, ¿la superación final del Estado y la política?. Eso lo postulan también los marxistas y los comunistas, incluido Lenin. ¿Acaso el anticapitalismo? Idem de idem. Entonces, ¿será la lucha contra el estado y la Patronal desde ya mismo? Bueno...sí...pero, sabes...hay estrategias... por ejemplo, los Comités de Empresa, estructuras cooperativas, elecciones sindicales, subvenciones del Estado, funcionarios sindicales liberados del trabajo, sindicatos de policías que comparten local y anagrama con organizaciones “libertarias”, que también albergan represivos funcionarios de prisiones, guardias de seguridad armados o estructuras conjuntas con partidos políticos; que intervienen en las elecciones municipales del sistema capitalista al grito de “¡gestionemos el municipio!”... y patatín, patatán, patatán, patatín... Y a todo eso lo llaman “revolución gradual”, o sea, revolución por grados. Es decir, irse metiendo en los gobiernos, pero sólo para hacerse con la técnica de...gobernar. “Eso sí ¡desde abajo!, oiga, no vaya usted a creer...”. Siempre creímos que a eso se lo llamaba, en el mejor de los casos, “evolución reformista” y, a la postre, integración en el sistema...Pero... claro “¡con la sana intención de transformarlo desde dentro!”. Es decir, que de lo que se trata es de volver el tiempo atrás y partir, otra vez, de la conspiración marxiana de 1872, culminada en 1889 con la creación de la II Internacional...Pero todo, naturalmente, envuelto en retóricas fraseologías que no resisten el más mínimo análisis crítico, y, por eso, “¡nada de hablar, de plantear, de confrontar, de definir!, ¡nada, nada de eso!, ¡práctica y práctica!. Porque, sabes, el anarcosindicalismo es práctica”. O sea, que, si vendiendo chupachups conseguimos atraer a mucha gente, pues ¡ea, chupachups! ¿Qué tremenda mistificación! Claro que el anarcosindicalismo es práctica, pero con ideas, y sabiendo de la acción el cómo, el porqué y el adónde. Justificar la práctica por la práctica es insultar la inteligencia de la gente, tenernos por disminuidos mentales, pensar que no somos capaces de distinguir entre el puro activismo y la acción consciente... Pues bien, todo eso es lo que están armando, y, como resulta muy evidentemente contradictorio tratar de atraer prosélitos en nombre de la unidad y, simultáneamente, estar conspirando contra la unidad de la AIT, pues, entonces, entonan, con cara de circunstancias: “No, no es una Internacional, es...” ¿A quién está esta gente llamando tontos de baba? Ahí están San Francisco, Roma, Málaga, París, Madrid, Gotemburgo, de nuevo París (¿de dónde sale tanto dinero para tanta movida?)...Esa es la “Internacional paralela”, la denunciada ante la opinión internacional en los Congresos XXI, XXII y XXIII de la AIT y a la que el anarcosindicalismo sigue y seguirá denunciando y combatiendo. Publicado, originalmente, como editorial de Redacción en CNT, nº 267, pág. 3, mayo 2001
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¿SINDICALISMO REVOLUCIONARIO O REFORMISMO?
La internacional paralela
Desde hace unos ocho o nueve años y con insistencia creciente asistimos con estupor a la reagrupación de ciertas organizaciones que, maldisfrazadas de anarcosindicalistas y adoptando simulados pujos de radicalidad frente a los sindicatos oficialistas, vienen planeando una estrategia de acoso a las secciones de la AIT con diversos pasos tácticos, uno de los cuales, el actual, se configura como un intento baboso de envolvimiento de nuestras secciones en acciones inventadas por los reformistas, al objeto de extraer de esa "colaboración" una suerte de aval de "anarcosindicalismo" que les sirva para poder moverse con cierta holgura en el mundo libertario y seguir de este modo intentando involucrar a compañeros incautos y poco avisados en sus prácticas de sindicato integrado por el estado en las elecciones sindicales y Comités de Empresa , en las subvenciones sistemáticas de los gobiernos, en la sindicación de miembros de seguridad del Estado y de los patronos y de funcionarios de cárcel etc., y también camino de otras integraciones políticas, como, de momento, son las elecciones municipales. Componen el núcleo de este batiburrillo con pretensiones de extensión internacional la SAC sueca, la llamada CNT de Vignoles (Paris) y la CGT de España. Estos son los principales autores de esta atrocidad planeada y representada por sectores que poco tienen de obreros y nada de libertarios.
Se podrían comentar muchas cosas de todos estos pseudo-burguesitos amaestrados por la patronal, pero prefiero hablar de los que nos tocan más de cerca que son los de la CGT. Estos pretendidos "anarcosindicalistas" toman a la asamblea del sindicato como un apunte folklórico para encubrir el carácter de las decisiones tomadas por las altas esferas cegetistas, compuestas por aburguesados traidores a la clase obrera que, para más inri, se ponen la pegatina de anarcosindicalistas. Su estrategia es una más de las que dan cobertura a la clase explotadora para confundir a los obreros sobre cuáles son la organizaciones que genuinamente defienden a las clases desheredadas del mundo.
Los anarquistas siempre han tenido claro qué modelo de organización sindical han querido para llegar a la emancipación de los trabajadores, y construyeron sindicatos que fueron como baluartes inexpugnables para la difusión de la idea. Ningún anarquista puede colaborar en una organización que, con su voto, delega la acción y la palabra en alguien que se dedica a chupar del bote y a comer la sopa boba mientras dure su candidatura. Y produce también escándalo que alguna gente, que debería tener las cosas claras y que han elegido ellos mismos una forma antiautoritaria de organizarse, caigan en la trampa de colaborar en ciertas campañas con ese tipo de gente, llegando a un acercamiento realmente repulsivo del que nada bueno se puede esperar. Lo que yo, por mi parte, tengo claro es que combatiré hasta el final cualquier tendencia reformista que se preste a desarrollarse en mi organización, ya que el desarrollo de ciertas prácticas dentro del sindicato eliminarían el elemento libertario, esencia del proyecto de emancipación obrera.
Con su colaboración en el sistema de control obrero del estado español, la CGT, en su intento, primero, de acercarse y luego de copar el campo de CCOO y UGT, lo único que ha conseguido fue afianzar aun más ese sistema de control por parte del estado. Está claro que meterse en prácticas reformistas a lo único que llevaría es a la paulatina autodestrucción de la CNT como única fuerza sindical que, históricamente y en su práctica habitual del día a día, ha demostrado ser digna y consecuente con sus planteamientos. Es, por ello, iluso y ridículo intentar tomar posturas en común con organizaciones radicalmente opuestas con nuestro ideario emancipador.
A poco que se analice el contenido militante de CGT, y ello se ve claramente en la práctica de sus congresos y en la última reunión secreta denunciada incluso en La Campana, el peso de los elementos de IU, marxistas y comunistas, dentro de esa organización, es decisivo. Gente que, no hace tanto, rindió homenaje a Enrique Lister en su muerte, Lister, el fatídico personaje encargado por el P.C. de destruir, por orden de Stalin, las colectividades libertarias de Aragón en 1937.
Creo que lo que yo quería decir ha quedado suficientemente claro, esperando que reflexiones lo aquí expuesto y pensando en la actuación inteligente de la militancia confederal, frente a los intentos de destruir nuestra Confederación y nuestra Internacional.
¡ Viva la CNT ! En rumbo constante hacia la emancipación de la clase trabajadora.
J. Casado
martes, julio 29, 2008
CNT OTRA FORMA DE HACER SINDICALISMO

CNT: otra forma de hacer sindicalismo.
Todos los demás sindicatos piden tu voto. La CNT no. No queremos que nos votes.
En la CNT tenemos otras formas de pensar y de organizarnos: no nos presentamos a las elecciones; no queremos subvenciones del estado ni de las empresas; en la CNT los cargos no son remunerados, nadie gana un sueldo por dedicarse al sindicalismo; no tenemos delegados sindicales que lleven años sin aparecer a trabajar en su puesto...
La CNT: un sindicato.
La CNT es un sindicato de trabajadores/as con muchos años de lucha y la experiencia a sus espaldas. Nuestro sindicalismo está alejado de la burocracia y de los despachos, se hace en la calle, en los tajos, en los centros de trabajo.
Nos organizamos en los sindicatos de ramo de la CNT todos los trabajadores de un mismo sector de la producción, lo hacemos así para practicar diariamente la Solidaridad y para no caer en el error de pensar que el sindicalismo es arreglar nuestro problema personal y olvidarnos de los demás. Por ejemplo, cuando surge un conflicto laboral en una empresa, no importa de que ramo sea, toda la CNT se pone en marcha para defender a esos trabajadores que tienen problemas.
No confiamos mucho en los juzgados y en las leyes. Que no se ignore que las leyes las hacen los que mandan y casi siempre se olvidan de los que trabajamos. Por eso en la CNT practicamos la acción directa, o sea, el sindicato presiona al patrón, a los ejecutivos de la empresa o a la empresa directamente, sin intermediarios, sin comités de empresa, sin profesionales de la política ni del sindicalismo. Cuando esos dirigentes participan de representantes de los trabajadores en los problemas laborales casi siempre acaban firmando cambalaches que nos perjudican. Ahí están los últimos años llenos de malos convenios, reconversiones salvajes, desertizaciones industria- les, pactos sociales,... y en todos está la firma de los sindicatos "representativos".
Cuando la CNT toma una decisión es porque la han votado sus afiliados en las asambleas., aquí no hay dirigentes. Igualmente cuando la CNT se sienta a negociar en algún conflicto laboral defiende exacta y literalmente lo que la asamblea de trabajadores de esa empresa o centro de trabajo haya dicho. La participación de los trabajadores en la toma de decisiones y en el diseño de las campañas de movilizaciones es fundamental, si esto no se hace así los trabajadores vamos perdiendo nuestra capacidad de lucha, nuestra rebeldía y dignidad, perdemos la posibilidad de pensar por nosotros mismos, de ser independientes, ... Cuando eso ocurre los empresarios hacen con nosotros lo que quieren.
¿Qué es lo que está pasando ahora? Después de tantos años de comités de empresa, de sindicalistas profesionales, de miles de horas sindicales utilizadas para pasear el maletín, de subvenciones a los sindicatos, ... Después de todo esto nos imponen una reforma laboral durísima y unas condiciones de trabajo cada vez peores: contratos temporales con el miedo constante al despido, trabajos en contratas y Empresas de Trabajo Temporal, trabajos a destajo, trabajos como autónomo, etc.
CNT: nuestra acción sindical.
En la grandes y medianas empresas
Los afiliados a la CNT practicamos la acción sindical a través de las Secciones Sindicales, nunca a través de los comités de empresa. La sección sindical es el conjunto de todos los afiliados de la CNT en una empresa, por eso son todos los afiliados, y no sólo los delegados, los que llevan para adelante la acción sindical: información a los trabajadores de los planes y actuaciones de la empresa, denuncia de las infracciones de normativas, leyes y convenios, defensa de los compañeros que tengan conflictos con el patrón, elaboración de plataformas reivindicativas, organización de campañas de solidaridad con trabajadores de otras empresas o sectores, etc.
Los comités de empresa quitan el protagonismo a los trabajadores porque son ellos los que lo llevan todo, no dejan espacio para que el resto de los trabajadores participen, propongan y decidan. Además los miembros de los comités están privilegiados con respecto al resto de compañeros, no pueden ser despedidos mientras sean del comité y durante un año más, tienen horas sindicales que en muchos casos las emplean como les da la gana, y lo mas grave, muchos de ellos no van a su puesto de trabajo durante años, se acostumbran a las reuniones con la empresa y a las negociaciones diarias, al poco tiempo se llevan mejor con la empresa que con sus compañeros.
Los delegados de las secciones sindicales de CNT son rotativos entre los afiliados de la Sección Sindical., cuando se les nombra por una asamblea para asistir a una negociación son nombrados exclusivamente para un tema concreto y con las posiciones que la asamblea fije exactamente, además en esa negociación no firmará nada mientras que los trabajadores no lo decidan en asamblea.
Los delegados de las secciones sindicales de CNT están en su puesto de trabajo, nada de sindicalismo profesional. En las pocas empresas que tomamos horas sindicales, lo hacemos para cosas concretas e informamos en los tablones de anuncio para que hemos utilizado esas horas.
Los afiliados a CNT pensamos que la información es fundamental, por eso nuestra acción sindical tiene un pilar importante en la continua información de los trabajadores. Si un trabajador está informado de sus derechos, de la situación de sus compañeros, de la situación de otros trabajadores de empresa o ramos diferentes, de los problemas de su entorno, etc. será más proclive a ser libre, a ser independiente, a ser tolerante, a ser solidario, a no dejarse avasallar y a exigir sus reivindicaciones.
0 sea, fomentamos una acción sindical participativa, solidaria, no burocrática, pegada a los trabajadores, alejada de los despachos.
En la pequeña empresa y en la economía sumergida.
En estas condiciones laborales el sindicalismo se vuelve más duro. En este tipo de empresas el simple hecho de que el empresario se entere de la filiación sindical de CNT de un trabajador es peligroso.
En esas condiciones la CNT desarrolla un modelo sindical basado en el sindicato directamente, ahí no hay secciones sindicales que valgan. En estas condiciones tan duras es cuando la acción directa y la solidaridad son más necesarias.
Si hay conflictos en estos sectores los compañeros de CNT que trabajan en grandes empresas apoyan y ayudan a los afiliados de CNT de esos conflictos. Todo eso se hace a través de la coordinación en las Federaciones Locales de CNT.
La CNT viene denunciando sistemáticamente la situación laboral de sectores como el de la construcción, las empleadas de hogar, el campo, las miles de pequeñas empresas de pocos trabajadores. Además llevamos la información desde estos sectores de condiciones laborables más duras hasta las empresas donde los trabajadores están en mejores condiciones. Sólo con la comprensión y el apoyo de todos los trabajadores, independientemente de donde trabajen, es como la acción sindical es coherente y realmente solidaria, de lo contrario se cae en el corporativismo y en el sálvese quien pueda.
En estos sectores la CNT desarrolla una continua labor de información, de esta forma estamos consiguiendo, al margen de los sindicatos "representativos", que los trabajadores exijamos nuestros derechos, que perdamos el miedo y que recobremos la ilusión por organizarnos y defender juntos nuestra dignidad.
CNT: Nuestras ideas.
Muchas veces nos han llamado utópicos para insultarnos. Si, somos utópicos, pero lo que defendemos en las empresas, en los sectores, en los barrios y en los pueblos donde nos movemos son derechos concretos, reales. No somos ilusos que estemos en las nubes pero queremos cambiar esta sociedad. Una pulga no puede matar a un elefante, pero muchas pulgas pueden llenarle su cuerpo de ronchas, y a lo peor el elefante cambia, o a lo mejor se muere, pues eso...
Desde luego la CNT no ha caído en el "pragmatismo". Insignes pragmáticos de nuestra época son y han sido: Felipe González y todo su PSOE, la UGT con su PSV, Rubio, De la Rosa, Roldán, Juanillo Guerra, Gutiérrez, Redondo y Méndez, etc., etc., etc., etc... Con esos compañeros mejor no vamos.
Nosotros nos modernizamos, nos actualizamos, nos ponemos al día, estamos en el siglo XXI. Pero no nos volvemos comprensivos con el poder. Hoy como ayer pensamos que el poder corrompe, que desde el poder no se arregla nada (bueno nada mas que el problema del que ocupa el sillón), que los problemas o los arreglamos los de abajo o nos siguen sometiendo. Por eso los parlamentos, los políticos, los comités de empresa, los ejecutivos de las empresas, los gobiernos, los ayuntamientos no nos gustan nada, desconfiamos de ellos y de todos los que aspiran a llegar a ellos.
Hacemos anarcosindicalismo, o sea, un sindicalismo de ideas anarquistas.
Otros sindicatos viven de las subvenciones, del dinero que les da el INEM para las cursos de entrenar parados, de los negocios de sus empresas, de las deudas que, les perdona el estado, la Seguridad Social, etc. Nosotros vivimos de nuestras cuotas y de nuestro trabajo y punto. No queremos "favores" del poder..
Frente al sindicalismo corporativo y burocrático de los comités de empresa, el sindicalismo participativo y revolucionario de la CNT a través de sus secciones sindicales, sus sindicatos de ramo y sus Federaciones Locales.
Frente al sindicalismo de los dirigentes, el sindicalismo de los trabajadores, de los de abajo.
Frente al sindicalismo comprensivo con el capital, cómplice de la economía capitalista y de sus desastres ecológicos (efecto invernadero, capa de ozono, deforestación, contaminación de las aguas, desertización, etc.) y humanos (hambrunas en el tercer mundo, desequilibrio norte-sur, etc.); este otro sindicalismo, el anarcosindicalismo, radicalmente opuesto a colaborar con esos desastres.
La CNT no es comprensiva con las crisis del capital, si tienen crisis que la resuelvan ellos que las han creado, nosotros sólo entendemos de nuestros derechos.
martes, julio 22, 2008
HOMENAJE A LA DIGNIDAD



ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA POLÍTICA Y SOCIAL DE CHICALNA
HOMENAJE EN EL CEMENTERIO DE SAN JUAN BAUTSTA A LOS FUSILADOS Y REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO EN CHICLANA
A Las 11:00 del domingo día 20 de julio de 2008.
El 18 de julio del 36 empezó a escribirse la página más negra y más trágica de la historia de España, perpetrándose la mayor traición contra la soberanía de un pueblo, un pueblo que estaba decidido a acabar con las cadenas de siglos de tiranía miseria y de opresión y que comenzaba a caminar por el sendero de la igualdad y la justicia social. El 18 de julio comenzó el desmantelamiento de las libertades conquistadas durante la república y el mayor genocidio consumado por unos españoles contra otros, que tiño los campos de sangre y que con la victoria del miedo ahogó la palabra durante décadas, la libertad quedó desterrada por un largo periodo de dictadura militar.
Como describir las órdenes del general Queipo de Llano que desde la radio de Sevilla, animaba a los sublevados con estas palabras que textualmente decían:
Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad. Al Arahal fue enviada una columna formada por elementos del Tercio y de Regulares, que han hecho allí una razzia espantosa". El 25 del mismo mes lo acabó de arreglar: "¿Qué haré? Pues imponer un durísimo castigo para callar a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen a uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mí, que yo se lo pegaré". "Nuestros valientes legionarios y Regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son los hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen.
Ya conocerán mi sistema: Por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello: les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré a matar.
Estas fueron las terribles palabras de esa bestia negra del fascismo que no dudo en dar la orden de asesinar a Federico García Lorca, ese insigne y universal poeta español al que también homenajeamos hoy aquí, al igual que a todos los asesinados y represaliados por el franquismo.
El día 18 de julio de 1936 el general Franco liderando la sublevación militar contra el gobierno legalmente constituido de la República a la que el había jurado lealtad, llevo a nuestro país a una guerra de tres largos años de muerte y destrucción y sumergió a los españoles en un régimen de terror que duró mas de cuarenta años.
Hay quienes recuren al argumento que tiende a justificar la sublevación militar atribuyendo las mismas atrocidades a un bando que a otro y la misma responsabilidad en el comienzo del conflicto, algo que es absolutamente falso, en primer lugar: si hubo algún tipo de abuso por parte del bando republicano fueron puntuales y aislados y que para nada fueron equiparable a los actos de terror y barbarie perpetrados por el bando franquista, basados en la eliminación física y sistemática del oponente, y en segundo lugar hay que decir: que quienes se sublevaron contra el gobierno surgido de las urnas, contra la legalidad vigente en aquel momento y contra la voluntad de la mayoría de un pueblo al que traicionaron, fueron ellos, los fascistas.
También tenemos que decir a quienes opinan que habría que homenajear a todos juntos los de un bando como a los del otro, que sería una indignidad homenajear a las victimas junto con sus verdugos y que los que ganaron la guerra han tenido más de cuarenta años para laurear y ensalzar a los suyos, ahora toca recordar a las víctimas, a los olvidados, a quienes sufrieron el desprecio y la humillación.
En Chiclana la represión al igual que en otros lugares de España fue brutal, muchos chiclaneros fueron represaliados, perseguidos, encarcelados, torturados, despojados de sus derechos y de sus bienes, de los cuales algunos fueron fusilados y hechos desaparecer y aún hoy día permanecen enterrados en alguna fosa común sin localizar ni identificar, sin lápidas ni epitafio, ninguna tumba donde poder llorar o depositar unas flores en su recuerdo.
Estas personas no murieron en una guerra como algunos por error pudieran pensar, porque en Chiclana no hubo enfrentamiento armado, las fuerzas franquistas no encontraron ninguna resistencia, y cuando el día 20 de julio de 1936 hace hoy 72 años que llegaron a Chiclana las tropas franquista, comenzando inmediatamente las persecuciones, los fusilamientos y la caza del hombre por el hombre, en esta represión sangrienta participaron activamente los falangistas, que se dedicaron desde el primer momento en perseguir detener y fusilar a sus propios vecinos, a sus paisanos, amparados impunemente en la razón de la fuerza, en la cobardía de la fuerza sin razón.
Las personas detenidas y en muchos casos ejecutadas, eran en su mayoría trabajadores, pertenecientes a algún sindicato o miembros de partidos políticos de izquierdas, o simplemente por ser sospechoso de tener ideas progresistas, o por sus ideas religiosas o ateas, o por su orientación sexual y en algunos casos ni siquiera eso, simplemente fueron víctimas de venganzas personales, todos fueron tratados como malhechores y criminales, y muchos fueron condenados y ejecutados sin compasión de ninguna clase, sin derecho a defensa, ni a un juicio justo, la verdad es que todos eran inocentes, personas honestas y trabajadoras que no suponían ningún peligro para nadie, pero a pesar de ello fueron tratados con la máxima crueldad.
El único delito que algunos de ellos pudieron cometer fue creer y trabajar por un mundo mejor, un mundo basado en la igualdad, en la justicia y en el respeto mutuo, todos ellos soñaban con un mundo a salvo de la miseria y de la opresión, presidido por el bienestar y la fraternidad entre los hombres.
Entre ellos los había progresistas, republicanos, comunistas, anarquistas, sindicalistas y socialistas, todos a su manera ansiaban una sociedad más justa e igualitaria, y por ese terrible delito los que no fueron fusilados perdieron su libertad, padeciendo largos años de cárcel, de trabajos forzosos o de internamiento en campos de concentración y los que pudieron escapar, marcharon con lo puesto dejando atrás familia, amigos y todo lo que tenían, sufriendo largos años de exilio y
muchos de ellos no volvieron jamás.
Los que formamos parte de las nuevas generaciones, junto con compañeros que sobrevivieron a esos días trágicos, tenemos una gran deuda pendiente con ellos.
El ánimo no es ni perdón ni olvido, y mucho menos la venganza o el revanchismo. Tratemos así de evitar la repetición de la historia.
Estamos convencidos de que la recuperación de la MEMORIA HISTORICA de este país es un proceso colectivo que afecta a toda la sociedad española en su conjunto, que debe ser un ejercicio de higiene social que permita conocer y reconocer los horrores y las aberraciones de la sublevación franquista, de la guerra civil y la dictadura por ella generadas y su sistema de eliminación institucionalizado del adversario, realizado durante décadas, y por otro lado reconocer la labor de los miles de luchadores y luchadoras por la libertad que se sacrificaron primero para defender y luego para conseguir un sistema de libertades, por lo que la Memoria Histórica debe ser un elemento común para la tolerancia y la convivencia democrática de todos los españoles, para ir avanzando por el sendero de la fraternidad y el respeto mutuo, para que sobre nuestra tierra ondee siempre victoriosa la hermosa bandera de la libertad y de la justicia.
En memoria de esos hombres y mujeres que por defender la libertad fueron ejecutados, que quedaron abandonados durante décadas en un rincón olvidado de la historia, hoy queremos que recuperen por lo menos en parte su protagonismo y les rendimos este sentido y merecido homenaje.
A pesar de haber vivido durante más de cuarenta años bajo la opresión de la dictadura franquista y bajo la losa del miedo, ningún silencio de plomo podrá enterrar el recuerdo y la lucha de aquellos hombres y mujeres mártires de la libertad, ni sus justas aspiraciones de justicia y fraternidad, que siguen hoy tan vivas hoy como entonces.
Queremos recuperar sus vidas, sus nombres, que el mundo y la sociedad sepa que existieron, que tenían familia, que tenían sus sueños y sus esperanzas, que fueron cercenadas de golpe y que murieron injustamente, a manos de una jauría de criminales fascistas.
Pero su muertes no fueron inútiles lo que fueron inútiles fueron sus fusilamientos.
Les arrebataron sus vidas pero no pudieron eliminar sus ideas.
Por que recuperar la Memoria Histórica no consiste únicamente en recuperar sus cuerpos, sino sobre todo en recuperar sus pensamientos. Su lucha no quedará olvidada, permanecerá en nuestro recuerdo y en nuestros corazones para siempre, la historia no borrará sus nombres ni su memoria, que quedará escrita con carácter de perpetuidad como un capitulo heroico y estremecedor en las interminables páginas de la historia.
Chiclana 20 de julio de 2008
lunes, julio 21, 2008
CNT AIT convoca huelga indefinida en la E. de S. BRISAMAR

Los trabajadores de la estación de servicio Brisamar de Adra irán a la huelga indefinida a partir del 21 de julio.
Esta decisión ha sido tomada después de valorar las distintas propuestas por parte de Antonio Góngora Zamora SL empresa que subcontrata CEPSA para la explotación de la gasolinera y a la que están vinculados los trabajadores.
A pesar de haber un cambio de postura por parte de la empresa la propuesta no termina de satisfacer a la plantilla, que de momento sigue con las movilizaciones.
La CNT-AIT continúa concentrándose en la sede social que Antonio Góngora Zamora SL posee en El Ejido, y lo seguirá haciendo hasta conseguir un acuerdo que, evidentemente, no pase por hacer negocio con los despidos de los trabajadores.
No obstante, el comité de huelga estima que el fin del conflicto con esta empresa podría estar cerca ya que la reivindicaciones planteadas por los trabajadores no difieren sustancialmente de la oferta presentada por la subcontrata de CEPSA.
domingo, mayo 18, 2008
CASAS VIEJAS, 75 ANIVERSARIO


EL sábado 17 de mayo a las 12h se ha celebrado una concentración en la Plaza Jornaleros de Benalup - Casas Viejas, convocada por la CNT de Cádiz, en conmemoración del 75 aniversario de los sucesos de Casas Viejas, y de las victimas de aquellos trágicos sucesos.
Recientemente se había restituido un monumento que conmemoraba aquellos hechos que varios años atrás se había retirado pero que carecía de la placa original con el lema CNT Andalucía, por tal motivo y aprovechando que este año se cumple el 75 aniversario de aquellos sucesos la CNT de Cádiz ha procedido a la restitución de la Placa, a la concentración han acudido compañeros de la CNT Cádiz, Puerto Real y Chiclana, que colaboraron en su colocación, una vez colocada la placa un compañero del SOV de Cádiz leyó un manifiesto en homenaje de aquellos compañeros, hombres y mujeres que por la desesperación y la miseria a la que les tenia sometido la sociedad capitalista de aquellos años, e inspirados por las ideas anarquistas soñaron con un mundo nuevo, basado en la justicia, la libertad y el apoyo mutuo, y por tal osadía, sufrieron la más feroz y cruel represión, en la que más de 20 personas fueron vilmente asesinadas.
Ya es hora de romper el pacto de silencio al que durante tantos años han sometido las instituciones y los medios informativos lo acaecido en Casas Viejas en Enero de 1933, así como la Guerra Civil y la Revolución Libertaria que le siguió pocos años después.
Pero a pesar de todo, las ideas de Seis Dedos, de Maria Silva \\ La libertaria \\ y de todos sus compañeros siguen vivas, al igual que la CNT, organización anarcosindicalista a la que pertenecieron.
¡VIVA LA CNT, VIVA EL COMUNISMO LIBERTARIO!